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  • Francisco Pérez López

Editorial nº 3

Actualizado: abr 15




Revista LAS nº 3
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“…quien ve un semejante en todo ser humano, y sufre por sus penas y se regocija con sus goces, es quien debe escribir sus memorias cuando se ha encontrado en situación de recoger observaciones…”


“Y es sólo con palpables verdades, con hechos irrecusables, con lo que se puede esperar influir en la opinión pública. ¡Que las mujeres cuya vida ha sido atormentada por grandes infortunios hagan hablar sus dolores! Que expongan las desgracias sufridas como consecuencia de la posición que les ha deparado las leyes y los prejuicios que las enca­denan; pero que hablen…”


“Reclamo derechos para la mujer porque estoy convencida de que todas las desgracias del mundo provienen de este olvido y desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer”


Flora Tristán



¡Ya estamos de vuelta! Desde la salida del último número de la revista, en abril, hasta esta última edición, ya casi al comienzo del nuevo año, hemos sido testigos de escenas lamentables, de dolor y desesperación, en hombres y mujeres de todo el planeta. Por ello, queremos dedicar este número a quienes nos dejaron y a sus familias y amistades, su dolor es nuestro dolor. Y también a todos aquellos y aquellas que se han quedado sin empleo y sin recursos, o que temen diariamente por ellos, también su dolor es el nuestro. La llegada de la pandemia ha puesto de manifiesto que nuestros sistemas políticos, en realidad el neoliberalismo (del sistema económico, la “voz de su amo”, mejor no hablar), son incapaces de cuidar de forma rápida y efectiva de todos sus ciudadanos y ciudadanas, de dar una respuesta a las demandas más urgentes y desesperadas de la ciudadanía.

Es cierto que nadie sabía nada (en realidad se nos estaba advirtiendo desde hace años de esta posibilidad, busquen información en revistas científicas especializadas y verán cómo entran en cólera), al menos nadie sabía cómo se debía actuar ante este virus desconocido, pero el tiempo ha ido pasando y a la única conclusión a la que parece que se ha llegado es a dar unas “ayudas” económicas para pasar el “bache” y después… vuelta a lo mismo, a lo que teníamos, a la ¿”normalidad”?

Uno de los deseos más repetidos desde que empezó esta catástrofe mundial ha sido, y lo sigue siendo, “queremos volver a la normalidad, a lo que teníamos antes”, y la pregunta es ¿a lo que teníamos antes? No es necesario revisar las hemerotecas para saber “cómo estábamos antes”, pues hace apenas un año que empezó todo, pero en cualquier caso, los titulares de los medios nos contaban las migraciones masivas por todo el mundo, con ingente pérdida de vidas en el trayecto, que la desigualdad había aumentado a cotas nunca conocidas en la historia, que las clases desfavorecidas cada vez lo eran más mientras que los poderosos amasaban fortunas de forma exponencial, con cifras absolutamente pornográficas, nos advertían los científicos/as y algunos movimientos sociales que nos encontrábamos al borde del abismo ecológico, con aumento de temperaturas, cientos de especies en peligro de extinción, desforestaciones, millones de toneladas de basura, deshielo de los polos… todo ello con sus consiguientes repercusiones inmediatas como sequías o lluvias incesantes, ciclones y huracanes o la progresiva subida del nivel del mar; nos advertían que el consumismo descontrolado estaba agotando los recursos, pero mientras una parte del mundo sufría de obesidad y problemas médicos relacionados con una dieta completamente irracional y una vida totalmente sedentaria, la otra parte padecía desnutrición, hambre, epidemias fácilmente solucionables en la parte “rica” del planeta. Tampoco los asesinatos machistas habían desaparecido, las noticias nacionales e internacionales daban escalofríos, mientras veíamos países donde las violaciones en grupo de mujeres y niñas parecían el “deporte nacional”, en nuestros países los malos tratos y el acoso sexual seguían su macabra marcha, también con violaciones en grupo a pesar de las leyes, que parecen impotentes ante la cultura patriarcal asentada en nuestras conciencias desde milenios, ni tampoco se había alcanzado la igualdad sexual efectiva… ¿Volver a lo de antes? ¿En serio?

En las sociedades del Norte rico, donde la ostentación de la riqueza, del consumo desenfrenado, donde a cada segundo se nos ofrece lo último de lo “penúltimo”, pues la rueda del consumo no puede parar, donde se nos decía que “todo era posible”, “que todo se podía tener”, hemos visto cómo el número de muertes alcanzaba cifras escandalosas, cómo los centros hospitalarios no daban abasto para atender a tanto paciente, cómo el personal sanitario estaba trabajando con horarios inacabables y sin un mínimo de seguridad para su salud, cómo nuestros mayores morían en soledad en centros donde se suponía que debían de cuidarles. Hemos conocido también a muchos hombres y mujeres que se han quedado sin empleo, sin una forma de llevar comida a casa, recurriendo en algunos casos a los centros de asistencia (en los que también había colas interminables de personas con los ojos tristes, algunos/as con vergüenza y otros/as con incredulidad, pero todos/as con desesperación). Y durante el periodo de confinamiento, miles de familias sobreviviendo en viviendas minúsculas, hacinados/as día tras día, “soportándose” entre sí (es penoso saber que además la violencia machista no encontró ninguna barrera para seguir su macabra marcha, parece que el virus no le afecta, o lo peor, la hace más fuerte). No podemos dejar que esto se repita, hemos de ser conscientes de que es completamente ridículo vivir en sociedades donde la abundancia es su sello de identidad, pero no poder parar la rueda incesante de la producción, en muchos casos de bienes innecesarios, embrutecedores y antiecológicos, durante unos meses, atendiendo las necesidades de todos y todas, hasta que la pandemia esté controlada ¿dónde está la riqueza? ¿Para cuándo la guardamos? ¿En serio éramos tan ricos? Es muy posible que el origen de esta pandemia se deba a la ocupación de espacios naturales salvajes para satisfacer nuestras “necesidades” de consumo, dejando sin hábitat a muchas especies animales que buscaron su sitio cerca de los humanos, como nos indican algunos científicos y científicas, y todo para poder consumir y mostrar a los demás que somos fieles seguidores del único Dios verdadero, el consumo. ¿Volver a lo de antes?

Es el momento de cambiar, es la hora de buscar una nueva forma de organización sociopolítica, y económica, que ponga la vida de todos y todas como valor central, como el primer derecho inviolable e innegociable, pero de una vida digna, en condiciones. Si algo positivo podemos aprender de esta pandemia es sobre igualdad, pues el virus no ataca a un sexo en concreto, ni ahora parece que a una edad, no pide pasaporte ni mira el color de la piel, no pide nóminas ni rentas, no le importan las creencias ni su ausencia… es decir, es un virus que ataca a una especie, la nuestra, al homo sapiens sapiens, y por lo visto todos y todas somos de la misma especie. Si el virus no distingue por qué nosotros/as sí. Hemos dicho que es el momento del cambio, de buscar una nueva forma de asegurar una convivencia pacífica, libre, igualitaria y solidaria… entre todas las personas del planeta, pues de ello depende nuestra supervivencia. Y en este cambio, los movimientos sociales y ciudadanos tienen mucho que decir, tienen alternativas que deberíamos valorar, llevan décadas difundiéndolas y nunca les hemos dado la menor oportunidad, más allá de pequeños cambios, de “poses en las sociedades del espectáculo”, para que todo siga igual. El ecologismo tiene mucho que decirnos, y deberíamos tomarnos en serio sus advertencias, pero el feminismo también tiene mucho que decir, esta nueva sociedad no puede ser instaurada sin la participación activa de la mitad de sus miembros, ya hemos visto cómo funcionan las propuestas de la otra mitad, es el momento de dar la voz que se merecen, por derecho propio, a las mujeres, de llevar a la práctica sus propuestas, en fin, de tratarlas como lo que son, iguales, seres humanos con los mismos derechos. Es la hora de cambiar, nos va la vida en ello ¿volver a lo de antes? ¿En serio?


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Desde el Equipo Candela y la Revista LAS, queremos dar las gracias a todos y todas las que han participado en este número, a sus profesores y profesoras por coordinar el trabajo, y a los centros participantes, especialmente al IES Teguise y al CEPA Titerroygatra de Arrecife. Y especialmente queremos agradecer de todo corazón y con un fuerte abrazo (cuando esto sea posible) a las exalumnas que siguen trabajando con nuestro equipo a pesar del tiempo pasado, de sus ocupaciones actuales y del momento crítico que atravesamos, a Marta Minguela por su labor de edición en la revista y la coordinación con sus alumnas, y a estas últimas, las mujeres del CFGS Promoción de la Igualdad de Género del IES Teguise, sin cuya participación, como viene ocurriendo en todos los números, la Revista LAS no sería posible.



PREMIO MENINA 2020

Con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres, el Ministerio de Igualad, a propuesta de las Delegaciones de Gobierno hace entrega cada año de los Premios Menina (se trata de unos reconocimientos que desde 2010 se vienen entregando en un acto institucional cada 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer) en cada Comunidad Autónoma. El objetivo es reconocer la labor de aquellas personas física, colectivos, entidades e instituciones que destaque o hayan destacado en su contribución a la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus formas y/o a la atención, asistencia, protección y recuperación de las víctimas en su ámbito territorial. La entrega de reconocimientos consiste en otorgar al galardonado/a la una estatuilla que reproduce la imagen de una Menina de Velázquez elaborada por internas de centros penitenciarios. Este reconocimiento tiene un carácter honorífico.

En Canarias, el jurado compuesto por la Delegación del Gobierno/Subdelegación del Gobierno y Direcciones Insulares de la AGE y sus Unidades de Violencia sobre la Mujer, en esta edición, otorga al EQUIPO CANDELA DEL IES TEGUISE el Premio MENINA 2020 por la isla de Lanzarote.

El Equipo Candela, integrado por alumnado de 4º de ESO y 1º y 2º de Bachillerato, recibe el MENINA 2020 por su informe Las mujeres, la revolución siempre pendiente. Percepciones de género de los/as estudiantes de Bachillerato españoles/as. Este centro educativo constituyó este equipo de alumnos y alumnas en el marco de un programa de enriquecimiento curricular en el curso 2017/2018 y ahora recibe este reconocimiento por su labor realizada dentro de la comunidad educativa, su iniciativa de investigación, el objeto de estudio y la presentación del mismo, así como por la creación de la Revista LAS (Revista Lou Andreas-Salomé). De esta forma, desde la Delegación del Gobierno en Canarias entienden que está contribuyendo "a profundizar en el conocimiento y reflexión de las desigualdades de género y la violencia contra las mujeres".



Desde el Equipo Candela queremos compartir con todos y todas las que habéis hecho posible tanto la investigación como esta revista, este premio es compartido, ya que sin vuestra ayuda no habría sido posible, ni tendría sentido, nuestro trabajo.

Y se lo queremos dedicar a todas las mujeres pasadas, presentes y futuras, de todas las geografías y rincones del planeta. También a nuestro querido compañero y amigo Alejandro Candela a quien siempre llevamos en nuestros recuerdos.
























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