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  • Francisco Pérez López

EDITORIAL Nº 6

Actualizado: 25 ene




Revista LAS nº 6
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“Hay que cambiar el mundo completamente, pero cada lágrima vertida que pudiera haber sido evitada es una acusación, y comete un crimen quien, en su afán por cumplir una tarea importante, aplasta, por falta de cuidado, a un pobre ser indefenso”


Sin elecciones generales, libertad de prensa y de reunión ilimitada, lucha libre de opinión y en toda institución pública, la vida se extingue, se torna aparente y lo único activo que queda es la burocracia


"La tendencia dominante en el movimiento socialista es y seguirá siendo la abolición de los 'dirigentes' y de las masas 'dirigidas' en el sentido burgués, esto es, la abolición del fundamento histórico de toda dominación de clase"


No se puede arrojar contra los obreros insulto más grosero ni calumnia más indigna que la frase ´las polémicas teóricas son sólo para los académicos´”

Rosa Luxemburgo


“Su energía impetuosa y siempre en vilo aguijoneaba a los que estaban cansados y abatidos, su audacia intrépida y su entrega hacían sonrojar a los timoratos y a los miedosos. El espíritu atrevido, el corazón ardiente y la firme voluntad de la «pequeña» Rosa eran el motor de la rebelión”

Clara Zetkin


“Una indomable fuerza revolucionaria bullía de aquella pequeña y delicada mujer, que a pesar de los muchos que la odiaban y se burlaban de ella, terminaba siempre subyugando a la audiencia de los congresos bajo el hechizo de su fogoso temperamento, y arrastrando a sus detractores a auténticos recitales de aplausos. Pero lo característico de ella era que el intelecto nunca entregaba las riendas a su temperamento”

Max Adler





Despedimos 2021, el año que comenzamos con optimismo al dejar atrás el tétrico 2020, pero ¿teníamos motivos? Es cierto que la recuperación económica y el aumento del empleo son una realidad, aunque el coste ha sido muy alto. Veamos algunos ejemplos que nos pueden poner en situación.

La pandemia de Covid-19 con sus numerosas olas (esperemos que nunca llegue el Tsunami, esa variante definitiva, entre las múltiples mutaciones que irán saliendo del virus, contra la que nada podamos hacer), nos ha dejado una cantidad desorbitada de contagios en todo el planeta y, desgraciadamente, otra preocupante e inaceptable cantidad de fallecimientos, eso sin contar los numerosos “daños colaterales”, las personas que padecen cualquier otro tipo de enfermedad y no están siendo tratadas debido a la saturación de la mayoría de hospitales (donde los y las sanitarias están sometidas a un nivel de estrés y exceso de trabajo que no obtiene ninguna respuesta de las diferentes administraciones ¿recuerdan los aplausos?) y el comienzo de “aforo completo” en las UCI. Y seguimos sin aprender, aún no hemos comprendido que este virus ataca a una especie, Homo Sapiens Sapiens, y no a un determinado grupo social, no atiende a sexo, género, edad, nacionalidad, creencias, etnia, posición socioeconómica, nivel cultural… no pide pasaporte ni credenciales. Pero las grandes empresas farmacéuticas se niegan en redondo a liberalizar las patentes[1], aunque sea temporalmente, para que se pueda vacunar a todo el planeta y acabemos de una vez por todas con esta pandemia. Su avaricia es obscena[2], por eso han decidido vacunar las veces que sea necesario a quienes se lo pueden permitir, es decir, a quienes lo pueden pagar, y dejar sin protección a esa otra parte del mundo que tiene la desgracia de ser pobre, bueno, más bien empobrecida. Y mientras tanto, a esperar variante tras variante, mutación tras mutación (es lo que tiene la biología y la adaptación de los seres vivos ¿también del ser humano?), lo que supone más enfermos y enfermas y más cadáveres, pero por supuesto, también más beneficios para las grandes farmacéuticas. Esperemos que no tengamos que lamentar la llegada del “Tsunami”.

Por otro lado, cada vez son más patentes los efectos del cambio climático, mientras los líderes del mundo rico[3] se reúnen para escenificar un teatro de marionetas en el que lo único que se obtiene es una pose, una ¿bonita foto?, pues las decisiones tomadas para atajar el deterioro del planeta (y la posibilidad de nuevas pandemias debidas a la ocupación humana de espacios naturales), no son más que “postureo”, un fraude y un insulto a la población.

Pero analicemos algunos de los problemas relacionados con la desigualdad de género y discriminación de las mujeres que hemos presenciado durante este tiempo. Empecemos por un par de noticias positivas. Por fin la Unión Europea ha creado una Ley Europea contra la Violencia de Género, ya era hora, solo falta que los países miembros la cumplan, y no solo me refiero a casos vergonzosos como el de Hungría o Polonia sino al conjunto de la Unión. La otra, ya en España, es la decisión del gobierno de contabilizar de forma realista y veraz los feminicidios a los que tristemente asistimos cada poco tiempo, incluidos los realizados en el ámbito público por esa lacra machista, violadora y asesina, pero también los de violencia vicaria, ya era hora que los y las menores asesinados por la violencia machista aparecieran en las cifras oficiales.

Y ahora las negativas. En nuestro país han aumentado de forma alarmante los casos del tipo de violencia a la que nos acabamos de referir, la violencia vicaria, tanto contra menores como contra mujeres adultas, también aumentaron los casos de violencia sexual, muchas veces en grupo, algunas veces realizada por menores y otras contra niñas menores de edad. Además, durante 2021 también subieron las tasas de los delitos de odio contra el colectivo LGTBI+, parece que seguimos siendo tan “tolerantes” como siempre (“libertad, libertad” gritaban por ahí). Y todo ello sin dejar de lado la violencia machista por la pareja o expareja, donde las órdenes de alejamiento no parecen ser efectivas, más teniendo en cuenta la baja tasa de pulseras telemáticas decretadas por la justicia y la falta de credibilidad de muchas mujeres cuando denuncian cualquier tipo de violencia machista, una revictimización intolerable que, además, lleva a que otras mujeres no denuncien. Una noticia aparecida en la prensa recientemente nos indica que la violencia machista ha vuelto a los niveles de 2019, anteriores a la pandemia, y aún estamos en ella ¿qué sucederá cuando acabe? Pero la noticia nos deja otro dato más preocupante: un 20% de los jóvenes opina que la violencia machista no es real, o no es para tanto, “son cosas de los medios que son muy alarmistas”, ya que en realidad es un problema “ideológico” ¿Ideológico? Me pregunto cómo habrán llegado a esta conclusión ¿qué grupos de presión o partidos políticos estarán detrás de esto? ¿Es realmente un misterio o tienen nombres y apellidos bien conocidos? Parece que con ellos sí que somos tolerantes (“libertad, libertad, con ira libertad” ¿era así la canción?).

En el caso internacional, no es necesario citar que en países como México o India ser mujer es un “deporte de riesgo”, donde las agresiones, violaciones, torturas y asesinatos machistas son diariamente una línea más en los medios de comunicación (repasen la prensa internacional sobre violencia contra las mujeres y horrorícense). Pero el caso más sangrante es Afganistán, cómo se sentirán esas mujeres que tras un leve periodo de tranquilidad, si esta palabra es aceptable, pues la desigualdad, humillación, desprecio y violencia siempre ha castigado a las afganas, vuelven a dirigir el país los talibanes ¡Qué tristeza! ¿Tendremos algún tipo de responsabilidad las naciones occidentales que tras décadas de ocupación abandonamos al pueblo afgano a su suerte?

¿Empezamos 2022 con optimismo? En el momento en el que escribo estas líneas, 11 de enero, recibo la última noticia de la pandemia en nuestro país: 242 muertes por Covid-19, superamos los 3.000 casos por cada 100.000 habitantes y los hospitales comienzan a tener problemas serios de saturación y desbordamiento, incluidas las UCI. Parece un “déjà vu”, tengo la sensación de vivir en un bucle, “atrapado en el tiempo”, o que estamos volviendo a la casilla de salida. Y mientras tanto nuestros dirigentes pidiendo calma, que esto ya está acabando, que no es una pandemia sino una endemia ¿lo sabrá el virus? Pero, ante todo tranquilidad, la economía parece que mejora[4].

Sí, hay razones para el optimismo.


No podía acabar este editorial sin dar todo nuestro apoyo a los hombres y mujeres de La Palma que, además de los innumerables problemas que nos afectan a todos y todas, incluida la Covid-19, han sufrido durante meses la erupción del volcán de Cumbre Vieja, han perdido todo y… siguen esperando las prometidas ayudas, esas que se darían con urgencia ¡Qué bonita la foto de las autoridades con las personas damnificadas! ¡Y qué barata sale! Un abrazo y mucho ánimo a palmeros y palmeras.

Este número, aparecido más tarde de lo esperado, como ya viene siendo habitual debido a multitud de contratiempos, lo dedicamos a todas esas personas de las que hemos hablado en este editorial, y lo hacemos con todo nuestro amor y cariño, esperando que algún día realmente todo cambie y logremos una sociedad más justa, igualitaria y libre… aunque creo que es responsabilidad nuestra provocar ese cambio, pues si esperamos a que llegue solo, o de mano de nuestros “mandarines”, busquemos un cómodo sillón.


Damos las gracias a nuestras colaboradoras y colaboradores habituales (auténticas responsables de esta revista), que a pesar de los contratiempos y de los momentos convulsos en los que vivimos han conseguido que el número 6 llegue a ustedes: Leopoldo García Beneito en Política, Andrea Perdomo García en Ciencia, Ana Yi García García con la investigación de eCIS. También a nuestras artistas Dácil Hernández Olivero, Carmela Melania Rodilla Merino, Cristina Arce Castro, Ana Sofía Casillas Fernández (que en este número participa también con un poema) y Sofía Louise Gooding. A Keila González Rodríguez que se encargó de la sección de Relatos, y a nuestras nuevas incorporaciones, Alba y Lucía Trujillo Fajardo que llevan la sección de Trabajo Social, a Roberto Perdomo Rodríguez que se encarga de Psicología, y a nuestras nuevas ilustradoras Daniela Cedrés de León y Noelia Betancort Trujillo.

¡A todos y todas ellas, muchísimas gracias!


Esperamos que nuestras lectoras y lectores disfruten de este número. Mucho ánimo y salud para todos y todas.

Francisco Pérez López, director eCIS y Revista LAS

[1] Es curioso que ningún gobierno tome cartas en el asunto en aquellos casos en los que parte de la investigación que ha dado lugar a la creación de las vacunas, por muy pequeña que sea, provenga de universidades e instituciones públicas. [2] Busquen información de los escandalosos beneficios que obtuvieron en 2020, aún sin vacuna, y compárenlos con los decididamente pornográficos ganados en los tres primeros trimestres de 2021. Como los faraones egipcios creen que podrán llevarse al más allá toda su riqueza, eso sí, tras enterrar con ellos a sus innumerables lacayos. [3] Podría haber sido cómico, si no fuese por la gravedad del problema, el despliegue que han organizado los mandatarios en la Cumbre del Clima en Glasgow para llegar a la inútil reunión: decenas de coches de gran cilindrada y aviones privados para tratar de averiguar cómo disminuir la emisión de CO2 ¿En serio? [4] Consulten la prensa económica y verán cómo es cierto que la economía ha mejorado… y mucho: las personas más ricas del planeta han aumentado sus beneficios un 30% durante 2021. Como dice el asno de Rebelión en la granja de G. Orwell, “todos somos iguales, pero parece que algunos lo son más que otros”.



NUESTRAS/OS COLABORADORAS


ARTÍCULOS



Andrea Perdomo García


Leopoldo García Beneito




Roberto Perdomo Rodríguez





Alba y Lucía Trujillo Fajardo





Equipo de Investigación (eCIS) de Las mujeres. La revolución siempre pendiente


POEMAS Y RELATOS




Keila González Rodríguez




Ana Sofía Casillas Fernández



ILUSTRACIONES




Dácil Hernández Olivero




Sofía Louise Gooding



Ana Sofía Casillas Fernández



Cristina Arce Castro



Carmela Melania Rodilla Merino



Noelia Betancort Trujillo



Daniela Cedrés de León

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