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Actualizado: hace 6 días




Revista LAS nº 6
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“Hay que cambiar el mundo completamente, pero cada lágrima vertida que pudiera haber sido evitada es una acusación, y comete un crimen quien, en su afán por cumplir una tarea importante, aplasta, por falta de cuidado, a un pobre ser indefenso”


Sin elecciones generales, libertad de prensa y de reunión ilimitada, lucha libre de opinión y en toda institución pública, la vida se extingue, se torna aparente y lo único activo que queda es la burocracia


"La tendencia dominante en el movimiento socialista es y seguirá siendo la abolición de los 'dirigentes' y de las masas 'dirigidas' en el sentido burgués, esto es, la abolición del fundamento histórico de toda dominación de clase"


No se puede arrojar contra los obreros insulto más grosero ni calumnia más indigna que la frase ´las polémicas teóricas son sólo para los académicos´”

Rosa Luxemburgo


“Su energía impetuosa y siempre en vilo aguijoneaba a los que estaban cansados y abatidos, su audacia intrépida y su entrega hacían sonrojar a los timoratos y a los miedosos. El espíritu atrevido, el corazón ardiente y la firme voluntad de la «pequeña» Rosa eran el motor de la rebelión”

Clara Zetkin


“Una indomable fuerza revolucionaria bullía de aquella pequeña y delicada mujer, que a pesar de los muchos que la odiaban y se burlaban de ella, terminaba siempre subyugando a la audiencia de los congresos bajo el hechizo de su fogoso temperamento, y arrastrando a sus detractores a auténticos recitales de aplausos. Pero lo característico de ella era que el intelecto nunca entregaba las riendas a su temperamento”

Max Adler





Despedimos 2021, el año que comenzamos con optimismo al dejar atrás el tétrico 2020, pero ¿teníamos motivos? Es cierto que la recuperación económica y el aumento del empleo son una realidad, aunque el coste ha sido muy alto. Veamos algunos ejemplos que nos pueden poner en situación.

La pandemia de Covid-19 con sus numerosas olas (esperemos que nunca llegue el Tsunami, esa variante definitiva, entre las múltiples mutaciones que irán saliendo del virus, contra la que nada podamos hacer), nos ha dejado una cantidad desorbitada de contagios en todo el planeta y, desgraciadamente, otra preocupante e inaceptable cantidad de fallecimientos, eso sin contar los numerosos “daños colaterales”, las personas que padecen cualquier otro tipo de enfermedad y no están siendo tratadas debido a la saturación de la mayoría de hospitales (donde los y las sanitarias están sometidas a un nivel de estrés y exceso de trabajo que no obtiene ninguna respuesta de las diferentes administraciones ¿recuerdan los aplausos?) y el comienzo de “aforo completo” en las UCI. Y seguimos sin aprender, aún no hemos comprendido que este virus ataca a una especie, Homo Sapiens Sapiens, y no a un determinado grupo social, no atiende a sexo, género, edad, nacionalidad, creencias, etnia, posición socioeconómica, nivel cultural… no pide pasaporte ni credenciales. Pero las grandes empresas farmacéuticas se niegan en redondo a liberalizar las patentes[1], aunque sea temporalmente, para que se pueda vacunar a todo el planeta y acabemos de una vez por todas con esta pandemia. Su avaricia es obscena[2], por eso han decidido vacunar las veces que sea necesario a quienes se lo pueden permitir, es decir, a quienes lo pueden pagar, y dejar sin protección a esa otra parte del mundo que tiene la desgracia de ser pobre, bueno, más bien empobrecida. Y mientras tanto, a esperar variante tras variante, mutación tras mutación (es lo que tiene la biología y la adaptación de los seres vivos ¿también del ser humano?), lo que supone más enfermos y enfermas y más cadáveres, pero por supuesto, también más beneficios para las grandes farmacéuticas. Esperemos que no tengamos que lamentar la llegada del “Tsunami”.

Por otro lado, cada vez son más patentes los efectos del cambio climático, mientras los líderes del mundo rico[3] se reúnen para escenificar un teatro de marionetas en el que lo único que se obtiene es una pose, una ¿bonita foto?, pues las decisiones tomadas para atajar el deterioro del planeta (y la posibilidad de nuevas pandemias debidas a la ocupación humana de espacios naturales), no son más que “postureo”, un fraude y un insulto a la población.

Pero analicemos algunos de los problemas relacionados con la desigualdad de género y discriminación de las mujeres que hemos presenciado durante este tiempo. Empecemos por un par de noticias positivas. Por fin la Unión Europea ha creado una Ley Europea contra la Violencia de Género, ya era hora, solo falta que los países miembros la cumplan, y no solo me refiero a casos vergonzosos como el de Hungría o Polonia sino al conjunto de la Unión. La otra, ya en España, es la decisión del gobierno de contabilizar de forma realista y veraz los feminicidios a los que tristemente asistimos cada poco tiempo, incluidos los realizados en el ámbito público por esa lacra machista, violadora y asesina, pero también los de violencia vicaria, ya era hora que los y las menores asesinados por la violencia machista aparecieran en las cifras oficiales.

Y ahora las negativas. En nuestro país han aumentado de forma alarmante los casos del tipo de violencia a la que nos acabamos de referir, la violencia vicaria, tanto contra menores como contra mujeres adultas, también aumentaron los casos de violencia sexual, muchas veces en grupo, algunas veces realizada por menores y otras contra niñas menores de edad. Además, durante 2021 también subieron las tasas de los delitos de odio contra el colectivo LGTBI+, parece que seguimos siendo tan “tolerantes” como siempre (“libertad, libertad” gritaban por ahí). Y todo ello sin dejar de lado la violencia machista por la pareja o expareja, donde las órdenes de alejamiento no parecen ser efectivas, más teniendo en cuenta la baja tasa de pulseras telemáticas decretadas por la justicia y la falta de credibilidad de muchas mujeres cuando denuncian cualquier tipo de violencia machista, una revictimización intolerable que, además, lleva a que otras mujeres no denuncien. Una noticia aparecida en la prensa recientemente nos indica que la violencia machista ha vuelto a los niveles de 2019, anteriores a la pandemia, y aún estamos en ella ¿qué sucederá cuando acabe? Pero la noticia nos deja otro dato más preocupante: un 20% de los jóvenes opina que la violencia machista no es real, o no es para tanto, “son cosas de los medios que son muy alarmistas”, ya que en realidad es un problema “ideológico” ¿Ideológico? Me pregunto cómo habrán llegado a esta conclusión ¿qué grupos de presión o partidos políticos estarán detrás de esto? ¿Es realmente un misterio o tienen nombres y apellidos bien conocidos? Parece que con ellos sí que somos tolerantes (“libertad, libertad, con ira libertad” ¿era así la canción?).

En el caso internacional, no es necesario citar que en países como México o India ser mujer es un “deporte de riesgo”, donde las agresiones, violaciones, torturas y asesinatos machistas son diariamente una línea más en los medios de comunicación (repasen la prensa internacional sobre violencia contra las mujeres y horrorícense). Pero el caso más sangrante es Afganistán, cómo se sentirán esas mujeres que tras un leve periodo de tranquilidad, si esta palabra es aceptable, pues la desigualdad, humillación, desprecio y violencia siempre ha castigado a las afganas, vuelven a dirigir el país los talibanes ¡Qué tristeza! ¿Tendremos algún tipo de responsabilidad las naciones occidentales que tras décadas de ocupación abandonamos al pueblo afgano a su suerte?

¿Empezamos 2022 con optimismo? En el momento en el que escribo estas líneas, 11 de enero, recibo la última noticia de la pandemia en nuestro país: 242 muertes por Covid-19, superamos los 3.000 casos por cada 100.000 habitantes y los hospitales comienzan a tener problemas serios de saturación y desbordamiento, incluidas las UCI. Parece un “déjà vu”, tengo la sensación de vivir en un bucle, “atrapado en el tiempo”, o que estamos volviendo a la casilla de salida. Y mientras tanto nuestros dirigentes pidiendo calma, que esto ya está acabando, que no es una pandemia sino una endemia ¿lo sabrá el virus? Pero, ante todo tranquilidad, la economía parece que mejora[4].

Sí, hay razones para el optimismo.


No podía acabar este editorial sin dar todo nuestro apoyo a los hombres y mujeres de La Palma que, además de los innumerables problemas que nos afectan a todos y todas, incluida la Covid-19, han sufrido durante meses la erupción del volcán de Cumbre Vieja, han perdido todo y… siguen esperando las prometidas ayudas, esas que se darían con urgencia ¡Qué bonita la foto de las autoridades con las personas damnificadas! ¡Y qué barata sale! Un abrazo y mucho ánimo a palmeros y palmeras.

Este número, aparecido más tarde de lo esperado, como ya viene siendo habitual debido a multitud de contratiempos, lo dedicamos a todas esas personas de las que hemos hablado en este editorial, y lo hacemos con todo nuestro amor y cariño, esperando que algún día realmente todo cambie y logremos una sociedad más justa, igualitaria y libre… aunque creo que es responsabilidad nuestra provocar ese cambio, pues si esperamos a que llegue solo, o de mano de nuestros “mandarines”, busquemos un cómodo sillón.


Damos las gracias a nuestras colaboradoras y colaboradores habituales (auténticas responsables de esta revista), que a pesar de los contratiempos y de los momentos convulsos en los que vivimos han conseguido que el número 6 llegue a ustedes: Leopoldo García Beneito en Política, Andrea Perdomo García en Ciencia, Ana Yi García García con la investigación de eCIS. También a nuestras artistas Dácil Hernández Olivero, Carmela Melania Rodilla Merino, Cristina Arce Castro, Ana Sofía Casillas Fernández (que en este número participa también con un poema) y Sofía Louise Gooding. A Keila González Rodríguez que se encargó de la sección de Relatos, y a nuestras nuevas incorporaciones, Alba y Lucía Trujillo Fajardo que llevan la sección de Trabajo Social, a Roberto Perdomo Rodríguez que se encarga de Psicología, y a nuestras nuevas ilustradoras Daniela Cedrés de León y Noelia Betancort Trujillo.

¡A todos y todas ellas, muchísimas gracias!


Esperamos que nuestras lectoras y lectores disfruten de este número. Mucho ánimo y salud para todos y todas.

Francisco Pérez López, director eCIS y Revista LAS

[1] Es curioso que ningún gobierno tome cartas en el asunto en aquellos casos en los que parte de la investigación que ha dado lugar a la creación de las vacunas, por muy pequeña que sea, provenga de universidades e instituciones públicas. [2] Busquen información de los escandalosos beneficios que obtuvieron en 2020, aún sin vacuna, y compárenlos con los decididamente pornográficos ganados en los tres primeros trimestres de 2021. Como los faraones egipcios creen que podrán llevarse al más allá toda su riqueza, eso sí, tras enterrar con ellos a sus innumerables lacayos. [3] Podría haber sido cómico, si no fuese por la gravedad del problema, el despliegue que han organizado los mandatarios en la Cumbre del Clima en Glasgow para llegar a la inútil reunión: decenas de coches de gran cilindrada y aviones privados para tratar de averiguar cómo disminuir la emisión de CO2 ¿En serio? [4] Consulten la prensa económica y verán cómo es cierto que la economía ha mejorado… y mucho: las personas más ricas del planeta han aumentado sus beneficios un 30% durante 2021. Como dice el asno de Rebelión en la granja de G. Orwell, “todos somos iguales, pero parece que algunos lo son más que otros”.



NUESTRAS/OS COLABORADORAS


ARTÍCULOS



Andrea Perdomo García


Leopoldo García Beneito




Roberto Perdomo Rodríguez





Alba y Lucía Trujillo Fajardo





Equipo de Investigación (eCIS) de Las mujeres. La revolución siempre pendiente


POEMAS Y RELATOS




Keila González Rodríguez




Ana Sofía Casillas Fernández



ILUSTRACIONES




Dácil Hernández Olivero




Sofía Louise Gooding



Ana Sofía Casillas Fernández



Cristina Arce Castro



Carmela Melania Rodilla Merino



Noelia Betancort Trujillo



Daniela Cedrés de León

  • Francisco Pérez López

Actualizado: 16 de jul de 2021


Revista LAS nº 5
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“Hay organizaciones en la vida de la sociedad que, al estar como encerrados en sí mismas, no tienen otro objetivo que existir, y existir cuanto más mejor. Tales son las iglesias, tales son los partidos, tales son, de la manera en que se entienden en nuestros días, las patrias. Para una iglesia, el fin supremo es extenderse; para un partido, tener poder. Y el fin, puesto que iglesias y partidos están compuestos por hombres, es dirigir toda la acción de esos hombres hacia la iglesia o el partido, transformarlos, de manera que no sean ya más que creyentes, hombres de partido, y no los hombres que ellos se esforzaban en ser…”


“Todo lo que sabemos de antemano es que la vida será menos inhumana en la medida en que la capacidad individual de pensar y de actuar sea mayor”


“Preferiría morir a vivir sin la verdad”


“Rusia: los capitalistas han sido expulsados. La experiencia demuestra que esto no servirá para nada mientras permanezca la gran industria. Los capitalistas han sido reemplazados por los burócratas”


“El objeto de la obligación, en el dominio de lo humano, es siempre el ser humano como tal […] cada ser humano tiene una obligación esencial hacia los demás seres humanos, que consiste en el respeto. Y este respeto se expresa sobre todo en la primera obligación hacia los demás que es reconocida desde la antigüedad: la de no permitir que un semejante pase hambre […] es una obligación eterna hacia el ser humano no dejarle sufrir el hambre cuando se tiene la ocasión de socorrerlo”


“Querer comprender un teorema matemático no es querer el Bien, pero está mucho más cerca de ello que querer dinero. El problema del conocimiento so se plantea en todo esto al margen del conocimiento del Bien. Conocer no tiene ningún interés al margen del conocimiento del Bien”

Simone Weil



“Y van pasando los años…” comienza una hermosa canción de Luis Eduardo Aute, que yo continuaría “… y nos negamos a aprender”. Durante los primeros meses de la pandemia, aunque sorprendentemente aún hoy muchos y muchas de ellas siguen manteniendo la misma opinión, oíamos a menudo desde los medios “de esta saldremos mejores”, “todo esto nos va a fortalecer y nos hará mejores personas”, grandes dosis de optimismo que a otros y otras mucho más pesimistas, entre los que me cuento (“optimistas bien informados”), nos sonaban a condescendencia, a infantilismo, a ese “refuerzo positivo” tan de moda en la educación, pues a pesar del tiempo transcurrido, de las muertes, sufrimiento y desesperación que observamos diariamente, no solo en los medios sino a nuestro alrededor, en nuestra vida cotidiana, todo sigue igual, no hemos aprendido nada, tropezamos tantas veces en la misma piedra que hemos terminado por cogerle cariño y echárnosla al bolsillo para poder tropezar cuando nos apetezca.

Entre las noticias que han llenado titulares y han copado los medios desde la publicación del último número de la Revista LAS (donde opinadores y políticos/as profesionales no se sonrojan y abandonan tras errores continuos, tras cambios de posición según sople el viento, tras la defensa a ultranza de los poderes, económicos o políticos, de “los nuestros”, o al contrario, tras la crítica continua a cualquier toma de decisión, según quien la pronuncie, por supuesto, pero siempre con una falta absoluta de pensamiento crítico, de autonomía, de independencia de la “voz de su amo”), destacaremos unas cuantas noticias, especialmente preocupantes que escenifican a la perfección que cada día que va pasando “somos mejores”.

En primer lugar, una de las noticias más dolorosas y surrealistas, pero que nos muestran a la perfección esa “mejoría”, la encontramos en la India, donde las imágenes que nos transmitían los medios eran puramente dantescas, con calles inundadas de cadáveres, hospitales saturados, dolor y desesperación en los rostros de una ciudadanía, y unos líderes políticos, que no daban crédito a lo que estaba sucediendo. Mientras tanto, en el “mundo rico”, donde por fin parecía (digo “parecía” porque en el momento de escribir estas líneas ya no tengo claro que esto sea el fin de la pandemia) que las vacunas estaban cercando al virus, la ciudadanía salía a las calles a “¿celebrar?” que todo había acabado, jóvenes, y no tan jóvenes, se saltaban las normas mínimas de seguridad marcadas desde la comunidad científica en fiestas multitudinarias, se marchaba en masa a “esas vacaciones tan bien ganadas”[1] o se manifestaban ultraconservadores y “hippies”, los negacionistas por antonomasia, al unísono, con los ojos inyectados en sangre, esputando (sin mascarilla claro) y cogidos de la mano al grito de “¡libertad!” (¡qué vaciamiento del lenguaje, qué burla a una palabra tan hermosa y grande!), esa libertad que “alguien” ha definido como “poder tomar unas cañas sin cruzarte con tu ex” ¡Qué insulto! Me pregunto qué sentirían pensadores y pensadoras de todos los tiempos, intentando definir y concebir sociedades basadas en ella, o los y las combatientes caídas en su nombre contra quienes intentaban limitarla, presos y presas de los sistemas políticos de todo signo, oprimidos y explotadas a lo largo y ancho del planeta desde que nuestra especie se organizó políticamente ¿Qué sentirían? Posiblemente vergüenza y desesperanza. Pero, volvamos al tema que nos ocupa, en esas sociedades opulentas e infantilizadas donde se ha llegado a premiar a quienes, reacios a la vacuna, accedían a la inmunización a cambio de… ¡regalos, premios, comida basura e incluso dinero! (el caso estadounidense es sonrojante), mientras algunas voces críticas alzaban sus ruegos en favor de la ayuda a esos “países pobres” que no tenían la suerte de contar con dosis suficientes (en África hay naciones donde el número de vacunados/as ronda el ¡1%!). Sí, parece que “hemos salido mejores”, más solidarios. Pero, es que ni siquiera hemos sido capaces de ayudar a otros países por un “altruismo egoísta”, por un altruismo que nos beneficie (imaginen qué pasaría si tuviese que ser por empatía), pues, como apuntaban desde la ciencia, es posible que alguna de las mutaciones surgida en esas zonas del planeta sea inmune a la vacuna, con lo que todo este esfuerzo no habría servido para nada. Desde la Revista LAS apuntábamos que la lucha contra el virus es la lucha de una especie, no de un país, sexo, género, clase social, etnia… y que hasta que todos los homo sapiens sapiens estuviesen vacunados no podíamos cantar victoria. Pues bien, ya está pasando, la variante india, llamada Delta, es la mayoritaria en occidente, y ahora al unirse a la sudafricana, la Delta plus, cabe la posibilidad de que sea inmune a la vacuna… y eso sí que acaba de empezar, pregunten a los expertos y expertas en evolución y genética y verán cómo se las arreglan los organismos vivos para sobrevivir (excepto los “más inteligentes”, los seres humanos, al parecer).

Pero no nos vayamos tan lejos, mientras en España se daban los primeros pasos, como siempre insuficientes, pero al menos los primeros pasos, en favor de la libertad sexual, en la tolerante Europa hemos visto cómo Hungría (busquen información de lo que está pasando en Polonia a ver si encuentran las “siete diferencias”) se saltaba las reglas mínimas de respeto y convivencia, cómo se violaba sistemáticamente, y ahora legalmente, los derechos de quienes no “comulgan” (qué bien viene este término aquí) con la sexualidad dominante, contra quienes intentan vivir libremente su sexualidad (sí, libremente he dicho, aunque a alguien le duelan los oídos al escuchar esta palabra aplicada a un tema como la tendencia sexual) ¿Y la Unión Europea qué ha hecho? ¿Cuáles son los requisitos mínimos para pertenecer al club? ¿Europa tolerante e integradora? Pues bien, no ha hecho nada, bueno sí que lo ha hecho, han pronunciado una declaración de intenciones, es decir no han hecho nada, en contra de la vulneración de derechos de la ciudadanía por parte del gobierno de Orban ¡qué tristeza! Parafraseando al Marx, al mejor Marx, a Groucho, “nunca pertenecería a un club que acepte a tipos como estos”. Pero, lo mejor de todo es que 13 países han firmado ese “insignificante” llamamiento al orden a Hungría ¿y el resto? ¿No eran 27? Repito, ¿qué se pide para entrar al "club"? ¿Solo requisitos económicos? ¿Es un "club de golf"?

Y ahora el último “botón”, ya en nuestro país, donde sí que “hemos salido mejores”, donde la paliza mortal en A Coruña a un joven (no se sabe si es un crimen homófobo, pero los hechos son brutales, y el grito de “¡maricón de mierda!” no parece mejorar el suceso), por parte de una jauría humana, con varios menores de edad participando en el apaleamiento mortal, nos hace pensar que las cosas, efectivamente están mejorando… también entre la generación más joven. No es el único caso, el asesinato de un inmigrante magrebí en Murcia (un “moro de mierda” asesinado por arma de fuego en Mazarrón), y, además, otra agresión con arma blanca a una mujer en Cartagena (“porque los inmigrantes nos quitan la comida”), nos pone en situación, en esto sí que somos “demócratas”, que bien e igualitariamente repartimos el odio. Pero el caso del que quería hablar es de las imágenes vistas en Ceuta, con un gobierno criminal, el del magnánimo rey marroquí, que usa a su ciudadanía, incluidos muchos menores de edad, como moneda de cambio, como forma de presión política a España y Europa ¡Qué imágenes hemos visto! ¡Qué bonitas esas verjas! (no como el criticable “muro Trump”, tan lejos de aquí y tan fácil de denunciar sin tener que renegar de las vallas ceutíes), cientos de menores de edad recorriendo desesperados y sin rumbo las calles de la ciudad autónoma, mientras los migrantes subsaharianos esperan su turno en insalubres e inhumanos “campamentos”, para después, si las humanitarias autoridades y fuerzas de seguridad marroquíes no lo impiden, “saltar la verja” (comparen las imágenes de decenas de personas encaramadas en lo alto de las vallas con otras de los años 40 en Europa, aquí también hay “siete diferencias”) ¿Y Europa qué ha hecho? Pues lo mismo que con Hungría, otra declaración de intenciones, seguida de palmaditas en la espalda al rey marroquí llamándolo “buen vecino” o, en el mejor de los casos, “un mal necesario”, bien sea por la lucha contra el terrorismo, bien sea por la lucha ¿contra el tráfico de personas? ¿En serio? ¿Más “refuerzo positivo”?

Por último, otra de las noticias, con un número menor de víctimas, pero igual de sangrante, igual de triste y penosa. Otra muestra de que “hemos salido mejores”. Desde que empezó la pandemia, durante el confinamiento, los asesinatos machistas descendieron, obviamente si no se puede salir de casa es difícil matar (otro caso es el de aquellas mujeres que viven con el agresor, con el psicópata que las maltrata física y psicológicamente a diario), pero los acosos telefónicos y digitales se dispararon, las llamadas a los teléfonos de ayuda para mujeres maltratadas aumentaron exponencialmente. Pues bien, este mes de mayo de 2021 han sido asesinadas por violencia machista siete mujeres, el mes más nefasto desde que se declaró la pandemia, y teniendo en cuenta que la cifra es la proporcionada por las autoridades, no la real, además de no incluir, problema que parece que va a solucionar la nueva ley (con lo que las cifras aumentarán escandalosamente), las “víctimas vicarias”. También los delitos sexuales son noticia casi diaria, y muchos de ellos en grupo y con menores de edad como protagonistas, y como en el caso anterior las cifras no reales, pues solo conocemos los casos denunciados, la punta del iceberg.

“De esta saldremos mejores”, qué ingenuidad, qué infantilismo, creer que un problema como la pandemia, por sí solo, va a sacar lo mejor de nosotros y nosotras, en lugar de aumentar rencores, odios, violencia y egoísmo, que por “arte de magia” nos va a convertir en personas tolerantes, solidarias y altruistas ¿En serio? ¿Nos toman por idiotas o realmente lo somos? Para que la sociedad cambie, para una transformación real del paradigma cultural, es necesaria la educación, formar a la generación más joven en la tolerancia y el respeto a nuestro prójimo, en la defensa a ultranza de los Derechos Humanos, desde su entrada al mundo social. Y decimos al mundo social porque la educación no es una superheroína, no lo puede todo, pues las familias también tienen su parte de responsabilidad, también deben transmitir estos valores de tolerancia y respeto en el hogar. Finalmente, no solo educción y familias tienen esta importante tarea, ya que las instituciones y los medios también son responsables, también deben ponerse manos a la obra sin dilación, y hemos de exigírselo, no todo es mantenerse en el poder “caiga quien caiga”, ni amasar dinero a costa de lo que sea, no nos valen las “declaraciones de intenciones” (para eso ya tenemos a Europa), necesitamos hechos que nos hagan creer que se lo están tomando en serio, literalmente nos va la vida en ello, pues cuando se sobrepasan los límites de lo tolerable “los frenos de emergencia de la locomotora de la historia” entran en acción, y generalmente por las bravas. Esperemos que no se tenga que llegar a ello y realmente algún día “salgamos mejores”.

Este número, aparecido más tarde de lo esperado debido a multitud de contratiempos, y al extraño y complicado curso que acaba de terminar, lo dedicamos a todas esas personas de las que hemos hablado en esta editorial, y lo hacemos con todo nuestro amor y cariño, esperando que algún día realmente “seamos mejores” y nos tomemos en serio sus problemas, es decir, que les pongamos fin.

Damos las gracias a nuestras colaboradoras y colaboradores habituales (sin su aportación nada de esto llagaría a ustedes), que en este fin de curso se han esforzado para que el número 5 vea la luz: Natalia González Vargas en Periodismo, Leopoldo García Beneito en Política, Andrea Perdomo García en Ciencia, Natalia González Aguiar en Médicos del Mundo y Ava Mena Baumann con la investigación de eCIS. También a nuestras artistas Dácil Hernández Olivero, Carmela Melania Rodilla Merino, Cristina Arce Castro (que también participa en Relatos), Ana Sofía Casillas Fernández y, nuestra nueva incorporación, Sofía Louise Gooding. Además, a Keila González Rodríguez en Poemas y a las mujeres del CFGS Promoción de la Igualdad de Género del IES Teguise en Cine y Literatura.

¡A todos y todas ellas, muchísimas gracias!

Esperamos que nuestras lectoras y lectores disfruten de este número. Mucha suerte, y más salud, para todos y todas.

Francisco Pérez López, director eCIS y Revista LAS

[1] En un reportaje de televisión, un reportero pregunta a un anciano que ha vivido la guerra civil española, la posguerra, la larguísima dictadura franquista, la II Guerra Mundial y las sucesivas crisis económicas: “¿Qué le parece más duro, la pandemia o la guerra?” El anciano, incrédulo y mirando con asombro al reportero le responde indignado, “la guerra hijo, la guerra”. El confinamiento ha sido muy duro, el número de muertes una tragedia y la pérdida de empleos un drama, pero estamos tan satisfechos de nosotros mismos/as (algunos y algunas más que otros y otras, por supuesto), damos todo por hecho y estamos tan poco acostumbrados/as a los contratiempos y a esperar, que nos parce que no puede haber nada peor que el confinamiento y las restricciones de movilidad, a pesar de que los supermercados siguen bien abastecidos, seguimos teniendo electricidad y agua potable, y los medios de comunicación nos ponen en contacto con el planeta entero en tiempo real… a pesar de ello ¡libertad, libertad! gritan desde los barrios acomodados de las grandes ciudades de los países ricos.





Nuestras colaboradoras


Artículos


Andrea Perdomo García



Natalia González Vargas



Leopoldo García Beneito



Natalia González Aguiar



Equipo de Investigación (eCIS) de Las mujeres. La revolución siempre pendiente (Ava Mena Baumann)





Relatos y Poemas


Cristina Arce Castro



Keila González Rodríguez



Cine y Literatura


CFGS Promoción de la Igualdad de Género/IES Teguise



Ilustraciones

Ana Sofía Casillas Fernández



Carmela Melania Rodilla Merino



Cristina Arce Castro



Dácil Hernández Olivero




Sofía Louise Gooding




Proyecto Gender ABC II de Médicos del Mundo/IES Teguise

Itahisa Betancor



Anaís Betancort



Itahisa y Anaís



Naiara González



Carmela Melania Rodilla



Keila González



Mural Proyecto Gender ABC II de Médicos del Mundo (Keila, Carmela y Naiara)



Mural Proyecto Gender ABC II de Médicos del Mundo



Mural Proyecto Gender ABC II de Médicos del Mundo



Mural Proyecto Gender ABC II de Médicos del Mundo



Mural Proyecto Gender ABC II de Médicos del Mundo



Mural Proyecto Gender ABC II de Médicos del Mundo

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  • Francisco Pérez López

Actualizado: 15 de abr de 2021


Revista LAS nº 4
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Soy de la nueva especie de ser humano creada por la historia contemporánea, que es metida en campos de concentración por sus enemigos y en campos de internamiento por sus amigos.


Las soluciones totalitarias pueden muy bien sobrevivir a la caída de los regímenes totalitarios bajo la forma de fuertes tentaciones, que surgirán allí donde parezca imposible aliviar la miseria política, social o económica.


Lo más grave en el caso Eichmann era precisamente que hubo muchos hombres como él, y que estos hombres no fueron pervertidos ni sádicos, sino que fueron, y siguen siendo, terroríficamente normales.


[…] la única característica específica que uno podía detectar en su pasado y también en su conducta durante el juicio y los interrogatorios policiales previos era algo completamente negativo: no era estupidez, sino una curiosa, y verdaderamente auténtica, incapacidad para pensar.

Hannah Arendt


Ya ha pasado un año desde que comenzó la pesadilla de la pandemia y a pesar de que parece que hay luz al final del túnel, esa luz solo es para quienes pueden pagar la factura… ¡no hemos aprendido nada! Seguimos sin comprender que el virus solo tiene una víctima, la especie humana, y que hasta que el último de nosotros y nosotras esté vacunado no habremos solucionado nada (esperemos que nuestras vacunas sean eficaces contra las nuevas mutaciones del virus que irán apareciendo a lo largo del planeta, especialmente en aquellos países que no pueden pagar la “factura de la luz”), pues nuestras admiradas farmacéuticas siguen manteniendo las patentes de forma privada y están logrando el negocio del siglo, esperemos que no del milenio. Y todo ello avalado por nuestra clase política, pues la cuestión no es “solucionemos primero el urgentísimo problema que está causando tanto dolor, y después hablaremos de recompensas”, no, lo primero es lo primero… ¿qué hay de lo mío? Estamos perdiendo la oportunidad de reflexionar sobre el rumbo que están tomando nuestras sociedades y nuestras vidas, en un momento histórico que ha puesto al descubierto las debilidades de las “sociedades ricas” y del sistema económico y político, estamos perdiendo la oportunidad de cambiar el estado de las cosas.

Y si la situación sanitaria es crítica, tras ella vendrá la económica, y veremos más sufrimiento, pues como en crisis anteriores, en primer lugar recuperemos lo perdido, beneficios incluidos, y después hablaremos de empleo y de condiciones laborales. Y en estas es donde las mujeres salen más perjudicadas. Veamos algunos datos aparecidos en la prensa recientemente: según el Foro de Davos, que dista mucho de ser considerado un agente revolucionario y transgresor, un antisistema, en un solo año de pandemia, la paridad (que incluye tanto la participación política y económica, como los niveles de salud y educación y ha sido analizada en 156 países), que pronosticaban para dentro de 99,5 años, se va a hacer esperar 135,6 años ¿Alguna mujer está dispuesta a esperar casi un siglo y medio para lograr la igualdad? Y eso suponiendo, cosa difícil de creer, que no sobrevengan nuevas crisis que la retrasen aún más. Hay 740 millones de mujeres en el mundo que trabajan en la economía informal que durante el primer mes de pandemia vieron disminuir sus ingresos en un 60%. En cuanto al trabajo doméstico, el 72%, de los que el 80% son mujeres, ha perdido su empleo. En general, del total de mujeres trabajadoras, el 5% ha perdido su trabajo frente al 3,9% de hombres (además de tardar más tiempo en recuperar un nuevo empleo). En algunos países las llamadas a teléfonos de asistencia por maltrato han aumentado un 400%; en el nuestro algunos de los recursos destinados a la salud sexual han sido desviados a otros problemas a causa de la pandemia, y además la violencia machista ha aumentado. El omnipresente teletrabajo ha venido a aumentar la precaria situación de conciliación de las mujeres, y durante el confinamiento fue aún peor. Las mujeres, al ser mayoría en el ámbito sanitario, son las que más posibilidades tienen de contagiarse con el virus. Pero en el conocimiento tampoco parece que haya mejoría, pues según un informe de la Fundación Gates en el que analizaba la situación en varios países, las mujeres, que también son mayoría en titulaciones universitarias, y especialmente en el ámbito relacionado con la salud, fueron citadas como expertas tres veces menos que sus iguales hombres… ¿hemos de continuar?

Pero parece que los problemas nunca vienen solos, y para muestra un par de ejemplos: Turquía abandona el Convenio de Estambul, que precisamente se firmó en Turquía, en lo que parece una jugada electoralista de Erdoğan que necesita los votos de los sectores más conservadores y reaccionarios ¡Negociando con los derechos de las mujeres! Nuestra solidaridad con todas las mujeres turcas. Pero no es necesario viajar tan lejos, y aquí viene el segundo ejemplo, en España el movimiento feminista se encuentra en un momento tenso, con graves discusiones en su seno. Es cierto que en cualquier movimiento político y social de gran envergadura, como es el caso del feminismo, son normales, incluso sanas para su desarrollo, las discusiones internas y las perspectivas diferentes, las distintas formas de enfrentarse a los retos y de encarar la lucha igualitaria, pero lo que no es “normal”, incluso es muy preocupante, son las declaraciones aparecidas en la prensa en los últimos meses, donde hemos sido testigos de salidas de tono, insultos, griterío, descalificaciones de todo tipo, algunas de ellas personales… entre feministas. ¡Qué tristeza! ¡Dando cartuchos al enemigo, el patriarcado!

Aprovechemos lo único positivo que nos está enseñando esta pandemia, que todos los seres humanos somos igual de vulnerables y que una sociedad distinta es posible y necesaria, una sociedad igualitaria, solidaria y libre… donde las mujeres ocupen el lugar que legítimamente les corresponde.


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Con el número 4 inauguramos el Año II de nuestra revista, con nuevas secciones y colaboraciones. Hemos decidido dar más protagonismo a nuestros exalumnos y exalumnas, por lo que presentamos nuevas secciones, más especializadas, en la que nuestros colaboradores/as publicarán un artículo relacionado con los estudios realizados (o en curso) en la Universidad. Hasta el momento, nuestros “fichajes” son Natalia González Vargas en Periodismo, Leopoldo García Beneito en Política, Andrea Perdomo García en Ciencia y Yaiza Fanelli Galán en Arte. Además, tenemos nuevas incorporaciones en LAS artistas que, junto a nuestras artistas habituales, Yaiza Fanelli, Dácil Hernández Olivero (con Ilustraciones, portadas y cómic) y Elena Jiménez Gómez, nos regalarán su arte: Carmela Melania Rodilla Merino, Cristina Arce Castro (que también participa en Relatos) y Ana Sofía Casillas Fernández. Además tenemos otra nueva incorporación en la sección de Poemas, Keila González Rodríguez. Y seguimos manteniendo las secciones de Filosofía (dedicando cada número a una filósofa), Sociología (donde seguiremos publicando extractos de las investigaciones de nuestro Equipo Candela) y Cine y Literatura (a cargo de las mujeres del CFGS Promoción de la Igualdad de Género del IES Teguise). ¡A todos y todas ellas, muchísimas gracias!

Esperamos que les gusten los cambios y los disfruten. Mucha suerte, y más salud, para todos y todas.


NUESTRAS COLABORADORAS/AS:


- ARTÍCULOS


Leopoldo García Beneito



Andrea Perdomo García



Natalia González Vargas



Yaiza Fanelli Galán



Equipo de Investigación de "Las mujeres. La revolución siempre pendiente"



RELATOS Y POEMAS



Cristina Arce Castro



Keila González Rodríguez




ILUSTRACIONES



Elena Jiménez Gómez



Carmela Melania Rodilla Merino



Yaiza Fanelli Galán



Ana Sofía Casillas Fernández



Dácil Hernández Olivero



Cristina Arce Castro



CINE Y LITERATURA


CFGS Promoción de la Igualdad de Género del IES Teguise



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