• Francisco Pérez López

Actualizado: jul 16


Revista LAS nº 5
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“Hay organizaciones en la vida de la sociedad que, al estar como encerrados en sí mismas, no tienen otro objetivo que existir, y existir cuanto más mejor. Tales son las iglesias, tales son los partidos, tales son, de la manera en que se entienden en nuestros días, las patrias. Para una iglesia, el fin supremo es extenderse; para un partido, tener poder. Y el fin, puesto que iglesias y partidos están compuestos por hombres, es dirigir toda la acción de esos hombres hacia la iglesia o el partido, transformarlos, de manera que no sean ya más que creyentes, hombres de partido, y no los hombres que ellos se esforzaban en ser…”


“Todo lo que sabemos de antemano es que la vida será menos inhumana en la medida en que la capacidad individual de pensar y de actuar sea mayor”


“Preferiría morir a vivir sin la verdad”


“Rusia: los capitalistas han sido expulsados. La experiencia demuestra que esto no servirá para nada mientras permanezca la gran industria. Los capitalistas han sido reemplazados por los burócratas”


“El objeto de la obligación, en el dominio de lo humano, es siempre el ser humano como tal […] cada ser humano tiene una obligación esencial hacia los demás seres humanos, que consiste en el respeto. Y este respeto se expresa sobre todo en la primera obligación hacia los demás que es reconocida desde la antigüedad: la de no permitir que un semejante pase hambre […] es una obligación eterna hacia el ser humano no dejarle sufrir el hambre cuando se tiene la ocasión de socorrerlo”


“Querer comprender un teorema matemático no es querer el Bien, pero está mucho más cerca de ello que querer dinero. El problema del conocimiento so se plantea en todo esto al margen del conocimiento del Bien. Conocer no tiene ningún interés al margen del conocimiento del Bien”

Simone Weil



“Y van pasando los años…” comienza una hermosa canción de Luis Eduardo Aute, que yo continuaría “… y nos negamos a aprender”. Durante los primeros meses de la pandemia, aunque sorprendentemente aún hoy muchos y muchas de ellas siguen manteniendo la misma opinión, oíamos a menudo desde los medios “de esta saldremos mejores”, “todo esto nos va a fortalecer y nos hará mejores personas”, grandes dosis de optimismo que a otros y otras mucho más pesimistas, entre los que me cuento (“optimistas bien informados”), nos sonaban a condescendencia, a infantilismo, a ese “refuerzo positivo” tan de moda en la educación, pues a pesar del tiempo transcurrido, de las muertes, sufrimiento y desesperación que observamos diariamente, no solo en los medios sino a nuestro alrededor, en nuestra vida cotidiana, todo sigue igual, no hemos aprendido nada, tropezamos tantas veces en la misma piedra que hemos terminado por cogerle cariño y echárnosla al bolsillo para poder tropezar cuando nos apetezca.

Entre las noticias que han llenado titulares y han copado los medios desde la publicación del último número de la Revista LAS (donde opinadores y políticos/as profesionales no se sonrojan y abandonan tras errores continuos, tras cambios de posición según sople el viento, tras la defensa a ultranza de los poderes, económicos o políticos, de “los nuestros”, o al contrario, tras la crítica continua a cualquier toma de decisión, según quien la pronuncie, por supuesto, pero siempre con una falta absoluta de pensamiento crítico, de autonomía, de independencia de la “voz de su amo”), destacaremos unas cuantas noticias, especialmente preocupantes que escenifican a la perfección que cada día que va pasando “somos mejores”.

En primer lugar, una de las noticias más dolorosas y surrealistas, pero que nos muestran a la perfección esa “mejoría”, la encontramos en la India, donde las imágenes que nos transmitían los medios eran puramente dantescas, con calles inundadas de cadáveres, hospitales saturados, dolor y desesperación en los rostros de una ciudadanía, y unos líderes políticos, que no daban crédito a lo que estaba sucediendo. Mientras tanto, en el “mundo rico”, donde por fin parecía (digo “parecía” porque en el momento de escribir estas líneas ya no tengo claro que esto sea el fin de la pandemia) que las vacunas estaban cercando al virus, la ciudadanía salía a las calles a “¿celebrar?” que todo había acabado, jóvenes, y no tan jóvenes, se saltaban las normas mínimas de seguridad marcadas desde la comunidad científica en fiestas multitudinarias, se marchaba en masa a “esas vacaciones tan bien ganadas”[1] o se manifestaban ultraconservadores y “hippies”, los negacionistas por antonomasia, al unísono, con los ojos inyectados en sangre, esputando (sin mascarilla claro) y cogidos de la mano al grito de “¡libertad!” (¡qué vaciamiento del lenguaje, qué burla a una palabra tan hermosa y grande!), esa libertad que “alguien” ha definido como “poder tomar unas cañas sin cruzarte con tu ex” ¡Qué insulto! Me pregunto qué sentirían pensadores y pensadoras de todos los tiempos, intentando definir y concebir sociedades basadas en ella, o los y las combatientes caídas en su nombre contra quienes intentaban limitarla, presos y presas de los sistemas políticos de todo signo, oprimidos y explotadas a lo largo y ancho del planeta desde que nuestra especie se organizó políticamente ¿Qué sentirían? Posiblemente vergüenza y desesperanza. Pero, volvamos al tema que nos ocupa, en esas sociedades opulentas e infantilizadas donde se ha llegado a premiar a quienes, reacios a la vacuna, accedían a la inmunización a cambio de… ¡regalos, premios, comida basura e incluso dinero! (el caso estadounidense es sonrojante), mientras algunas voces críticas alzaban sus ruegos en favor de la ayuda a esos “países pobres” que no tenían la suerte de contar con dosis suficientes (en África hay naciones donde el número de vacunados/as ronda el ¡1%!). Sí, parece que “hemos salido mejores”, más solidarios. Pero, es que ni siquiera hemos sido capaces de ayudar a otros países por un “altruismo egoísta”, por un altruismo que nos beneficie (imaginen qué pasaría si tuviese que ser por empatía), pues, como apuntaban desde la ciencia, es posible que alguna de las mutaciones surgida en esas zonas del planeta sea inmune a la vacuna, con lo que todo este esfuerzo no habría servido para nada. Desde la Revista LAS apuntábamos que la lucha contra el virus es la lucha de una especie, no de un país, sexo, género, clase social, etnia… y que hasta que todos los homo sapiens sapiens estuviesen vacunados no podíamos cantar victoria. Pues bien, ya está pasando, la variante india, llamada Delta, es la mayoritaria en occidente, y ahora al unirse a la sudafricana, la Delta plus, cabe la posibilidad de que sea inmune a la vacuna… y eso sí que acaba de empezar, pregunten a los expertos y expertas en evolución y genética y verán cómo se las arreglan los organismos vivos para sobrevivir (excepto los “más inteligentes”, los seres humanos, al parecer).

Pero no nos vayamos tan lejos, mientras en España se daban los primeros pasos, como siempre insuficientes, pero al menos los primeros pasos, en favor de la libertad sexual, en la tolerante Europa hemos visto cómo Hungría (busquen información de lo que está pasando en Polonia a ver si encuentran las “siete diferencias”) se saltaba las reglas mínimas de respeto y convivencia, cómo se violaba sistemáticamente, y ahora legalmente, los derechos de quienes no “comulgan” (qué bien viene este término aquí) con la sexualidad dominante, contra quienes intentan vivir libremente su sexualidad (sí, libremente he dicho, aunque a alguien le duelan los oídos al escuchar esta palabra aplicada a un tema como la tendencia sexual) ¿Y la Unión Europea qué ha hecho? ¿Cuáles son los requisitos mínimos para pertenecer al club? ¿Europa tolerante e integradora? Pues bien, no ha hecho nada, bueno sí que lo ha hecho, han pronunciado una declaración de intenciones, es decir no han hecho nada, en contra de la vulneración de derechos de la ciudadanía por parte del gobierno de Orban ¡qué tristeza! Parafraseando al Marx, al mejor Marx, a Groucho, “nunca pertenecería a un club que acepte a tipos como estos”. Pero, lo mejor de todo es que 13 países han firmado ese “insignificante” llamamiento al orden a Hungría ¿y el resto? ¿No eran 27? Repito, ¿qué se pide para entrar al "club"? ¿Solo requisitos económicos? ¿Es un "club de golf"?

Y ahora el último “botón”, ya en nuestro país, donde sí que “hemos salido mejores”, donde la paliza mortal en A Coruña a un joven (no se sabe si es un crimen homófobo, pero los hechos son brutales, y el grito de “¡maricón de mierda!” no parece mejorar el suceso), por parte de una jauría humana, con varios menores de edad participando en el apaleamiento mortal, nos hace pensar que las cosas, efectivamente están mejorando… también entre la generación más joven. No es el único caso, el asesinato de un inmigrante magrebí en Murcia (un “moro de mierda” asesinado por arma de fuego en Mazarrón), y, además, otra agresión con arma blanca a una mujer en Cartagena (“porque los inmigrantes nos quitan la comida”), nos pone en situación, en esto sí que somos “demócratas”, que bien e igualitariamente repartimos el odio. Pero el caso del que quería hablar es de las imágenes vistas en Ceuta, con un gobierno criminal, el del magnánimo rey marroquí, que usa a su ciudadanía, incluidos muchos menores de edad, como moneda de cambio, como forma de presión política a España y Europa ¡Qué imágenes hemos visto! ¡Qué bonitas esas verjas! (no como el criticable “muro Trump”, tan lejos de aquí y tan fácil de denunciar sin tener que renegar de las vallas ceutíes), cientos de menores de edad recorriendo desesperados y sin rumbo las calles de la ciudad autónoma, mientras los migrantes subsaharianos esperan su turno en insalubres e inhumanos “campamentos”, para después, si las humanitarias autoridades y fuerzas de seguridad marroquíes no lo impiden, “saltar la verja” (comparen las imágenes de decenas de personas encaramadas en lo alto de las vallas con otras de los años 40 en Europa, aquí también hay “siete diferencias”) ¿Y Europa qué ha hecho? Pues lo mismo que con Hungría, otra declaración de intenciones, seguida de palmaditas en la espalda al rey marroquí llamándolo “buen vecino” o, en el mejor de los casos, “un mal necesario”, bien sea por la lucha contra el terrorismo, bien sea por la lucha ¿contra el tráfico de personas? ¿En serio? ¿Más “refuerzo positivo”?

Por último, otra de las noticias, con un número menor de víctimas, pero igual de sangrante, igual de triste y penosa. Otra muestra de que “hemos salido mejores”. Desde que empezó la pandemia, durante el confinamiento, los asesinatos machistas descendieron, obviamente si no se puede salir de casa es difícil matar (otro caso es el de aquellas mujeres que viven con el agresor, con el psicópata que las maltrata física y psicológicamente a diario), pero los acosos telefónicos y digitales se dispararon, las llamadas a los teléfonos de ayuda para mujeres maltratadas aumentaron exponencialmente. Pues bien, este mes de mayo de 2021 han sido asesinadas por violencia machista siete mujeres, el mes más nefasto desde que se declaró la pandemia, y teniendo en cuenta que la cifra es la proporcionada por las autoridades, no la real, además de no incluir, problema que parece que va a solucionar la nueva ley (con lo que las cifras aumentarán escandalosamente), las “víctimas vicarias”. También los delitos sexuales son noticia casi diaria, y muchos de ellos en grupo y con menores de edad como protagonistas, y como en el caso anterior las cifras no reales, pues solo conocemos los casos denunciados, la punta del iceberg.

“De esta saldremos mejores”, qué ingenuidad, qué infantilismo, creer que un problema como la pandemia, por sí solo, va a sacar lo mejor de nosotros y nosotras, en lugar de aumentar rencores, odios, violencia y egoísmo, que por “arte de magia” nos va a convertir en personas tolerantes, solidarias y altruistas ¿En serio? ¿Nos toman por idiotas o realmente lo somos? Para que la sociedad cambie, para una transformación real del paradigma cultural, es necesaria la educación, formar a la generación más joven en la tolerancia y el respeto a nuestro prójimo, en la defensa a ultranza de los Derechos Humanos, desde su entrada al mundo social. Y decimos al mundo social porque la educación no es una superheroína, no lo puede todo, pues las familias también tienen su parte de responsabilidad, también deben transmitir estos valores de tolerancia y respeto en el hogar. Finalmente, no solo educción y familias tienen esta importante tarea, ya que las instituciones y los medios también son responsables, también deben ponerse manos a la obra sin dilación, y hemos de exigírselo, no todo es mantenerse en el poder “caiga quien caiga”, ni amasar dinero a costa de lo que sea, no nos valen las “declaraciones de intenciones” (para eso ya tenemos a Europa), necesitamos hechos que nos hagan creer que se lo están tomando en serio, literalmente nos va la vida en ello, pues cuando se sobrepasan los límites de lo tolerable “los frenos de emergencia de la locomotora de la historia” entran en acción, y generalmente por las bravas. Esperemos que no se tenga que llegar a ello y realmente algún día “salgamos mejores”.

Este número, aparecido más tarde de lo esperado debido a multitud de contratiempos, y al extraño y complicado curso que acaba de terminar, lo dedicamos a todas esas personas de las que hemos hablado en esta editorial, y lo hacemos con todo nuestro amor y cariño, esperando que algún día realmente “seamos mejores” y nos tomemos en serio sus problemas, es decir, que les pongamos fin.

Damos las gracias a nuestras colaboradoras y colaboradores habituales (sin su aportación nada de esto llagaría a ustedes), que en este fin de curso se han esforzado para que el número 5 vea la luz: Natalia González Vargas en Periodismo, Leopoldo García Beneito en Política, Andrea Perdomo García en Ciencia, Natalia González Aguiar en Médicos del Mundo y Ava Mena Baumann con la investigación de eCIS. También a nuestras artistas Dácil Hernández Olivero, Carmela Melania Rodilla Merino, Cristina Arce Castro (que también participa en Relatos), Ana Sofía Casillas Fernández y, nuestra nueva incorporación, Sofía Louise Gooding. Además, a Keila González Rodríguez en Poemas y a las mujeres del CFGS Promoción de la Igualdad de Género del IES Teguise en Cine y Literatura.

¡A todos y todas ellas, muchísimas gracias!

Esperamos que nuestras lectoras y lectores disfruten de este número. Mucha suerte, y más salud, para todos y todas.

Francisco Pérez López, director eCIS y Revista LAS

[1] En un reportaje de televisión, un reportero pregunta a un anciano que ha vivido la guerra civil española, la posguerra, la larguísima dictadura franquista, la II Guerra Mundial y las sucesivas crisis económicas: “¿Qué le parece más duro, la pandemia o la guerra?” El anciano, incrédulo y mirando con asombro al reportero le responde indignado, “la guerra hijo, la guerra”. El confinamiento ha sido muy duro, el número de muertes una tragedia y la pérdida de empleos un drama, pero estamos tan satisfechos de nosotros mismos/as (algunos y algunas más que otros y otras, por supuesto), damos todo por hecho y estamos tan poco acostumbrados/as a los contratiempos y a esperar, que nos parce que no puede haber nada peor que el confinamiento y las restricciones de movilidad, a pesar de que los supermercados siguen bien abastecidos, seguimos teniendo electricidad y agua potable, y los medios de comunicación nos ponen en contacto con el planeta entero en tiempo real… a pesar de ello ¡libertad, libertad! gritan desde los barrios acomodados de las grandes ciudades de los países ricos.





Nuestras colaboradoras


Artículos


Andrea Perdomo García



Natalia González Vargas



Leopoldo García Beneito



Natalia González Aguiar



Equipo de Investigación (eCIS) de Las mujeres. La revolución siempre pendiente (Ava Mena Baumann)





Relatos y Poemas


Cristina Arce Castro



Keila González Rodríguez



Cine y Literatura


CFGS Promoción de la Igualdad de Género/IES Teguise



Ilustraciones

Ana Sofía Casillas Fernández



Carmela Melania Rodilla Merino



Cristina Arce Castro



Dácil Hernández Olivero




Sofía Louise Gooding




Proyecto Gender ABC II de Médicos del Mundo/IES Teguise

Itahisa Betancor



Anaís Betancort



Itahisa y Anaís



Naiara González



Carmela Melania Rodilla



Keila González



Mural Proyecto Gender ABC II de Médicos del Mundo (Keila, Carmela y Naiara)



Mural Proyecto Gender ABC II de Médicos del Mundo



Mural Proyecto Gender ABC II de Médicos del Mundo



Mural Proyecto Gender ABC II de Médicos del Mundo



Mural Proyecto Gender ABC II de Médicos del Mundo



Mural Proyecto Gender ABC II de Médicos del Mundo

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  • Francisco Pérez López

Actualizado: abr 15


Revista LAS nº 4
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Soy de la nueva especie de ser humano creada por la historia contemporánea, que es metida en campos de concentración por sus enemigos y en campos de internamiento por sus amigos.


Las soluciones totalitarias pueden muy bien sobrevivir a la caída de los regímenes totalitarios bajo la forma de fuertes tentaciones, que surgirán allí donde parezca imposible aliviar la miseria política, social o económica.


Lo más grave en el caso Eichmann era precisamente que hubo muchos hombres como él, y que estos hombres no fueron pervertidos ni sádicos, sino que fueron, y siguen siendo, terroríficamente normales.


[…] la única característica específica que uno podía detectar en su pasado y también en su conducta durante el juicio y los interrogatorios policiales previos era algo completamente negativo: no era estupidez, sino una curiosa, y verdaderamente auténtica, incapacidad para pensar.

Hannah Arendt


Ya ha pasado un año desde que comenzó la pesadilla de la pandemia y a pesar de que parece que hay luz al final del túnel, esa luz solo es para quienes pueden pagar la factura… ¡no hemos aprendido nada! Seguimos sin comprender que el virus solo tiene una víctima, la especie humana, y que hasta que el último de nosotros y nosotras esté vacunado no habremos solucionado nada (esperemos que nuestras vacunas sean eficaces contra las nuevas mutaciones del virus que irán apareciendo a lo largo del planeta, especialmente en aquellos países que no pueden pagar la “factura de la luz”), pues nuestras admiradas farmacéuticas siguen manteniendo las patentes de forma privada y están logrando el negocio del siglo, esperemos que no del milenio. Y todo ello avalado por nuestra clase política, pues la cuestión no es “solucionemos primero el urgentísimo problema que está causando tanto dolor, y después hablaremos de recompensas”, no, lo primero es lo primero… ¿qué hay de lo mío? Estamos perdiendo la oportunidad de reflexionar sobre el rumbo que están tomando nuestras sociedades y nuestras vidas, en un momento histórico que ha puesto al descubierto las debilidades de las “sociedades ricas” y del sistema económico y político, estamos perdiendo la oportunidad de cambiar el estado de las cosas.

Y si la situación sanitaria es crítica, tras ella vendrá la económica, y veremos más sufrimiento, pues como en crisis anteriores, en primer lugar recuperemos lo perdido, beneficios incluidos, y después hablaremos de empleo y de condiciones laborales. Y en estas es donde las mujeres salen más perjudicadas. Veamos algunos datos aparecidos en la prensa recientemente: según el Foro de Davos, que dista mucho de ser considerado un agente revolucionario y transgresor, un antisistema, en un solo año de pandemia, la paridad (que incluye tanto la participación política y económica, como los niveles de salud y educación y ha sido analizada en 156 países), que pronosticaban para dentro de 99,5 años, se va a hacer esperar 135,6 años ¿Alguna mujer está dispuesta a esperar casi un siglo y medio para lograr la igualdad? Y eso suponiendo, cosa difícil de creer, que no sobrevengan nuevas crisis que la retrasen aún más. Hay 740 millones de mujeres en el mundo que trabajan en la economía informal que durante el primer mes de pandemia vieron disminuir sus ingresos en un 60%. En cuanto al trabajo doméstico, el 72%, de los que el 80% son mujeres, ha perdido su empleo. En general, del total de mujeres trabajadoras, el 5% ha perdido su trabajo frente al 3,9% de hombres (además de tardar más tiempo en recuperar un nuevo empleo). En algunos países las llamadas a teléfonos de asistencia por maltrato han aumentado un 400%; en el nuestro algunos de los recursos destinados a la salud sexual han sido desviados a otros problemas a causa de la pandemia, y además la violencia machista ha aumentado. El omnipresente teletrabajo ha venido a aumentar la precaria situación de conciliación de las mujeres, y durante el confinamiento fue aún peor. Las mujeres, al ser mayoría en el ámbito sanitario, son las que más posibilidades tienen de contagiarse con el virus. Pero en el conocimiento tampoco parece que haya mejoría, pues según un informe de la Fundación Gates en el que analizaba la situación en varios países, las mujeres, que también son mayoría en titulaciones universitarias, y especialmente en el ámbito relacionado con la salud, fueron citadas como expertas tres veces menos que sus iguales hombres… ¿hemos de continuar?

Pero parece que los problemas nunca vienen solos, y para muestra un par de ejemplos: Turquía abandona el Convenio de Estambul, que precisamente se firmó en Turquía, en lo que parece una jugada electoralista de Erdoğan que necesita los votos de los sectores más conservadores y reaccionarios ¡Negociando con los derechos de las mujeres! Nuestra solidaridad con todas las mujeres turcas. Pero no es necesario viajar tan lejos, y aquí viene el segundo ejemplo, en España el movimiento feminista se encuentra en un momento tenso, con graves discusiones en su seno. Es cierto que en cualquier movimiento político y social de gran envergadura, como es el caso del feminismo, son normales, incluso sanas para su desarrollo, las discusiones internas y las perspectivas diferentes, las distintas formas de enfrentarse a los retos y de encarar la lucha igualitaria, pero lo que no es “normal”, incluso es muy preocupante, son las declaraciones aparecidas en la prensa en los últimos meses, donde hemos sido testigos de salidas de tono, insultos, griterío, descalificaciones de todo tipo, algunas de ellas personales… entre feministas. ¡Qué tristeza! ¡Dando cartuchos al enemigo, el patriarcado!

Aprovechemos lo único positivo que nos está enseñando esta pandemia, que todos los seres humanos somos igual de vulnerables y que una sociedad distinta es posible y necesaria, una sociedad igualitaria, solidaria y libre… donde las mujeres ocupen el lugar que legítimamente les corresponde.


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Con el número 4 inauguramos el Año II de nuestra revista, con nuevas secciones y colaboraciones. Hemos decidido dar más protagonismo a nuestros exalumnos y exalumnas, por lo que presentamos nuevas secciones, más especializadas, en la que nuestros colaboradores/as publicarán un artículo relacionado con los estudios realizados (o en curso) en la Universidad. Hasta el momento, nuestros “fichajes” son Natalia González Vargas en Periodismo, Leopoldo García Beneito en Política, Andrea Perdomo García en Ciencia y Yaiza Fanelli Galán en Arte. Además, tenemos nuevas incorporaciones en LAS artistas que, junto a nuestras artistas habituales, Yaiza Fanelli, Dácil Hernández Olivero (con Ilustraciones, portadas y cómic) y Elena Jiménez Gómez, nos regalarán su arte: Carmela Melania Rodilla Merino, Cristina Arce Castro (que también participa en Relatos) y Ana Sofía Casillas Fernández. Además tenemos otra nueva incorporación en la sección de Poemas, Keila González Rodríguez. Y seguimos manteniendo las secciones de Filosofía (dedicando cada número a una filósofa), Sociología (donde seguiremos publicando extractos de las investigaciones de nuestro Equipo Candela) y Cine y Literatura (a cargo de las mujeres del CFGS Promoción de la Igualdad de Género del IES Teguise). ¡A todos y todas ellas, muchísimas gracias!

Esperamos que les gusten los cambios y los disfruten. Mucha suerte, y más salud, para todos y todas.


NUESTRAS COLABORADORAS/AS:


- ARTÍCULOS


Leopoldo García Beneito



Andrea Perdomo García



Natalia González Vargas



Yaiza Fanelli Galán



Equipo de Investigación de "Las mujeres. La revolución siempre pendiente"



RELATOS Y POEMAS



Cristina Arce Castro



Keila González Rodríguez




ILUSTRACIONES



Elena Jiménez Gómez



Carmela Melania Rodilla Merino



Yaiza Fanelli Galán



Ana Sofía Casillas Fernández



Dácil Hernández Olivero



Cristina Arce Castro



CINE Y LITERATURA


CFGS Promoción de la Igualdad de Género del IES Teguise



  • Francisco Pérez López

Actualizado: abr 15




Revista LAS nº 3
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“…quien ve un semejante en todo ser humano, y sufre por sus penas y se regocija con sus goces, es quien debe escribir sus memorias cuando se ha encontrado en situación de recoger observaciones…”


“Y es sólo con palpables verdades, con hechos irrecusables, con lo que se puede esperar influir en la opinión pública. ¡Que las mujeres cuya vida ha sido atormentada por grandes infortunios hagan hablar sus dolores! Que expongan las desgracias sufridas como consecuencia de la posición que les ha deparado las leyes y los prejuicios que las enca­denan; pero que hablen…”


“Reclamo derechos para la mujer porque estoy convencida de que todas las desgracias del mundo provienen de este olvido y desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer”


Flora Tristán



¡Ya estamos de vuelta! Desde la salida del último número de la revista, en abril, hasta esta última edición, ya casi al comienzo del nuevo año, hemos sido testigos de escenas lamentables, de dolor y desesperación, en hombres y mujeres de todo el planeta. Por ello, queremos dedicar este número a quienes nos dejaron y a sus familias y amistades, su dolor es nuestro dolor. Y también a todos aquellos y aquellas que se han quedado sin empleo y sin recursos, o que temen diariamente por ellos, también su dolor es el nuestro. La llegada de la pandemia ha puesto de manifiesto que nuestros sistemas políticos, en realidad el neoliberalismo (del sistema económico, la “voz de su amo”, mejor no hablar), son incapaces de cuidar de forma rápida y efectiva de todos sus ciudadanos y ciudadanas, de dar una respuesta a las demandas más urgentes y desesperadas de la ciudadanía.

Es cierto que nadie sabía nada (en realidad se nos estaba advirtiendo desde hace años de esta posibilidad, busquen información en revistas científicas especializadas y verán cómo entran en cólera), al menos nadie sabía cómo se debía actuar ante este virus desconocido, pero el tiempo ha ido pasando y a la única conclusión a la que parece que se ha llegado es a dar unas “ayudas” económicas para pasar el “bache” y después… vuelta a lo mismo, a lo que teníamos, a la ¿”normalidad”?

Uno de los deseos más repetidos desde que empezó esta catástrofe mundial ha sido, y lo sigue siendo, “queremos volver a la normalidad, a lo que teníamos antes”, y la pregunta es ¿a lo que teníamos antes? No es necesario revisar las hemerotecas para saber “cómo estábamos antes”, pues hace apenas un año que empezó todo, pero en cualquier caso, los titulares de los medios nos contaban las migraciones masivas por todo el mundo, con ingente pérdida de vidas en el trayecto, que la desigualdad había aumentado a cotas nunca conocidas en la historia, que las clases desfavorecidas cada vez lo eran más mientras que los poderosos amasaban fortunas de forma exponencial, con cifras absolutamente pornográficas, nos advertían los científicos/as y algunos movimientos sociales que nos encontrábamos al borde del abismo ecológico, con aumento de temperaturas, cientos de especies en peligro de extinción, desforestaciones, millones de toneladas de basura, deshielo de los polos… todo ello con sus consiguientes repercusiones inmediatas como sequías o lluvias incesantes, ciclones y huracanes o la progresiva subida del nivel del mar; nos advertían que el consumismo descontrolado estaba agotando los recursos, pero mientras una parte del mundo sufría de obesidad y problemas médicos relacionados con una dieta completamente irracional y una vida totalmente sedentaria, la otra parte padecía desnutrición, hambre, epidemias fácilmente solucionables en la parte “rica” del planeta. Tampoco los asesinatos machistas habían desaparecido, las noticias nacionales e internacionales daban escalofríos, mientras veíamos países donde las violaciones en grupo de mujeres y niñas parecían el “deporte nacional”, en nuestros países los malos tratos y el acoso sexual seguían su macabra marcha, también con violaciones en grupo a pesar de las leyes, que parecen impotentes ante la cultura patriarcal asentada en nuestras conciencias desde milenios, ni tampoco se había alcanzado la igualdad sexual efectiva… ¿Volver a lo de antes? ¿En serio?

En las sociedades del Norte rico, donde la ostentación de la riqueza, del consumo desenfrenado, donde a cada segundo se nos ofrece lo último de lo “penúltimo”, pues la rueda del consumo no puede parar, donde se nos decía que “todo era posible”, “que todo se podía tener”, hemos visto cómo el número de muertes alcanzaba cifras escandalosas, cómo los centros hospitalarios no daban abasto para atender a tanto paciente, cómo el personal sanitario estaba trabajando con horarios inacabables y sin un mínimo de seguridad para su salud, cómo nuestros mayores morían en soledad en centros donde se suponía que debían de cuidarles. Hemos conocido también a muchos hombres y mujeres que se han quedado sin empleo, sin una forma de llevar comida a casa, recurriendo en algunos casos a los centros de asistencia (en los que también había colas interminables de personas con los ojos tristes, algunos/as con vergüenza y otros/as con incredulidad, pero todos/as con desesperación). Y durante el periodo de confinamiento, miles de familias sobreviviendo en viviendas minúsculas, hacinados/as día tras día, “soportándose” entre sí (es penoso saber que además la violencia machista no encontró ninguna barrera para seguir su macabra marcha, parece que el virus no le afecta, o lo peor, la hace más fuerte). No podemos dejar que esto se repita, hemos de ser conscientes de que es completamente ridículo vivir en sociedades donde la abundancia es su sello de identidad, pero no poder parar la rueda incesante de la producción, en muchos casos de bienes innecesarios, embrutecedores y antiecológicos, durante unos meses, atendiendo las necesidades de todos y todas, hasta que la pandemia esté controlada ¿dónde está la riqueza? ¿Para cuándo la guardamos? ¿En serio éramos tan ricos? Es muy posible que el origen de esta pandemia se deba a la ocupación de espacios naturales salvajes para satisfacer nuestras “necesidades” de consumo, dejando sin hábitat a muchas especies animales que buscaron su sitio cerca de los humanos, como nos indican algunos científicos y científicas, y todo para poder consumir y mostrar a los demás que somos fieles seguidores del único Dios verdadero, el consumo. ¿Volver a lo de antes?

Es el momento de cambiar, es la hora de buscar una nueva forma de organización sociopolítica, y económica, que ponga la vida de todos y todas como valor central, como el primer derecho inviolable e innegociable, pero de una vida digna, en condiciones. Si algo positivo podemos aprender de esta pandemia es sobre igualdad, pues el virus no ataca a un sexo en concreto, ni ahora parece que a una edad, no pide pasaporte ni mira el color de la piel, no pide nóminas ni rentas, no le importan las creencias ni su ausencia… es decir, es un virus que ataca a una especie, la nuestra, al homo sapiens sapiens, y por lo visto todos y todas somos de la misma especie. Si el virus no distingue por qué nosotros/as sí. Hemos dicho que es el momento del cambio, de buscar una nueva forma de asegurar una convivencia pacífica, libre, igualitaria y solidaria… entre todas las personas del planeta, pues de ello depende nuestra supervivencia. Y en este cambio, los movimientos sociales y ciudadanos tienen mucho que decir, tienen alternativas que deberíamos valorar, llevan décadas difundiéndolas y nunca les hemos dado la menor oportunidad, más allá de pequeños cambios, de “poses en las sociedades del espectáculo”, para que todo siga igual. El ecologismo tiene mucho que decirnos, y deberíamos tomarnos en serio sus advertencias, pero el feminismo también tiene mucho que decir, esta nueva sociedad no puede ser instaurada sin la participación activa de la mitad de sus miembros, ya hemos visto cómo funcionan las propuestas de la otra mitad, es el momento de dar la voz que se merecen, por derecho propio, a las mujeres, de llevar a la práctica sus propuestas, en fin, de tratarlas como lo que son, iguales, seres humanos con los mismos derechos. Es la hora de cambiar, nos va la vida en ello ¿volver a lo de antes? ¿En serio?


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Desde el Equipo Candela y la Revista LAS, queremos dar las gracias a todos y todas las que han participado en este número, a sus profesores y profesoras por coordinar el trabajo, y a los centros participantes, especialmente al IES Teguise y al CEPA Titerroygatra de Arrecife. Y especialmente queremos agradecer de todo corazón y con un fuerte abrazo (cuando esto sea posible) a las exalumnas que siguen trabajando con nuestro equipo a pesar del tiempo pasado, de sus ocupaciones actuales y del momento crítico que atravesamos, a Marta Minguela por su labor de edición en la revista y la coordinación con sus alumnas, y a estas últimas, las mujeres del CFGS Promoción de la Igualdad de Género del IES Teguise, sin cuya participación, como viene ocurriendo en todos los números, la Revista LAS no sería posible.



PREMIO MENINA 2020

Con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres, el Ministerio de Igualad, a propuesta de las Delegaciones de Gobierno hace entrega cada año de los Premios Menina (se trata de unos reconocimientos que desde 2010 se vienen entregando en un acto institucional cada 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer) en cada Comunidad Autónoma. El objetivo es reconocer la labor de aquellas personas física, colectivos, entidades e instituciones que destaque o hayan destacado en su contribución a la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus formas y/o a la atención, asistencia, protección y recuperación de las víctimas en su ámbito territorial. La entrega de reconocimientos consiste en otorgar al galardonado/a la una estatuilla que reproduce la imagen de una Menina de Velázquez elaborada por internas de centros penitenciarios. Este reconocimiento tiene un carácter honorífico.

En Canarias, el jurado compuesto por la Delegación del Gobierno/Subdelegación del Gobierno y Direcciones Insulares de la AGE y sus Unidades de Violencia sobre la Mujer, en esta edición, otorga al EQUIPO CANDELA DEL IES TEGUISE el Premio MENINA 2020 por la isla de Lanzarote.

El Equipo Candela, integrado por alumnado de 4º de ESO y 1º y 2º de Bachillerato, recibe el MENINA 2020 por su informe Las mujeres, la revolución siempre pendiente. Percepciones de género de los/as estudiantes de Bachillerato españoles/as. Este centro educativo constituyó este equipo de alumnos y alumnas en el marco de un programa de enriquecimiento curricular en el curso 2017/2018 y ahora recibe este reconocimiento por su labor realizada dentro de la comunidad educativa, su iniciativa de investigación, el objeto de estudio y la presentación del mismo, así como por la creación de la Revista LAS (Revista Lou Andreas-Salomé). De esta forma, desde la Delegación del Gobierno en Canarias entienden que está contribuyendo "a profundizar en el conocimiento y reflexión de las desigualdades de género y la violencia contra las mujeres".



Desde el Equipo Candela queremos compartir con todos y todas las que habéis hecho posible tanto la investigación como esta revista, este premio es compartido, ya que sin vuestra ayuda no habría sido posible, ni tendría sentido, nuestro trabajo.

Y se lo queremos dedicar a todas las mujeres pasadas, presentes y futuras, de todas las geografías y rincones del planeta. También a nuestro querido compañero y amigo Alejandro Candela a quien siempre llevamos en nuestros recuerdos.
























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